domingo, 16 de diciembre de 2012


Made in Texas


Luego de mucho tiempo volví a escribir algo para el blog. Estaba un poco abandonado, pero pienso que para enfrentarse a este monstruo tan temido que es la hoja en blanco debe haber ganas. En fin las ganas volvieron y me voy a despachar con un buen boogie´n´roll para que la vuelta sea con punch.
Voy a contarles de un grupo que quizá de mentas no los conozcan, pero cuando escuchen el tema que les traigo los van a ubicar enseguida. Deber mío es aclarar que a pesar de que la canción se utilice para programas de pesca o de hobbies es un tema excelente que concentra todo lo que un buen rock sureño debe tener.
¡Basta de intriga! La banda es ZZ Top, más reconocidos tal vez por sus largas barbas y su estética rutera-barra-mujeriega.
Nacen como banda allí por el 69, con Billy Gibbons (alias El Reverendo) a la voz y la guitarra, Dusty Hill al bajo y Frank Beard (por cierto, el único que no lleva barba [beard, su apellido, es barba en inglés]) a la batería. Durante toda su historia como banda han mantenido la misma formación, incluso el mismo productor, y han grabado 15 discos. Su estilo está entre el rock y el blues tejano, y una de sus características es que en sus canciones mezclan el blues más puro en lo musical con letras irónicas y divertidas que hablan de gafas de sol, coches y sobre todo… burdeles.

El disco que ahora nos ocupa, “Tres Hombres”, se editó en 1973 y fue el álbum que popularizó a este power trío de Texas, consiguiendo entrar en el top 10 de la lista Billboard. Ha sido remasterizado hace unos años y contiene los diez temas originales y tres en directo (el que utilicé para hacer esta reseña es el “viejito”, pues no tiene los temas en vivo), todos empapados de ese sabor sureño y ejecutados con la exquisitez propia del grupo (no en vano, el mismísimo Jimi Hendrix dijo a finales de los 60, tras ver a Billy Gibbons tocando con su anterior banda, que era uno de los guitarristas más prometedores que había visto).

El tema que abre este disco es “Waitin’ for the Bus”, un blues de ritmo contagioso con toques funk en el que la guitarra se apoya en una base rítmica sencilla pero efectiva, otorgando a todo el conjunto de una sensación de jam session que se repetirá en otros cortes del álbum. ”Jesus just left Chicago” es blues del más puramente clásico, cuenta la historia de la radio que ellos escuchaban cuando purretes y que se podía sintonizar a pesar de que era una radio de Chicago, ahí es donde se nutrieron de los grandes bluseros y conocieron a uno de sus ídolos: el gran Muddy Waters. “Beer Drinkers & Hell Raisers” se acerca más al rock y tiene ritmos más rápidos y solos de guitarra endiablados. “Master of Sparks” tiene una letra más larga que las demás y más protagonismo de la voz que de los instrumentos, lo que permite apreciar mejor el extraño timbre que Gibbons imprime a su voz para contar la historia de un coche que corría demasiado. “Hot, Blue and Righteous” es una balada cargada de sentimiento.

La segunda mitad del disco mantiene el nivel de calidad de la primera, y así nos encontramos con “La Grange”, una de las canciones más conocidas de ZZ Top, en la que hacen referencia al burdel que aparece en la película musical “The Best Little Whorehouse in Texas”, de Burt Reynolds y Dolly Parton; “Shiek”, en donde vuelven a mostrar su lado más funky; o “Have You Heard?”, otro blues al estilo más clásico.
En resumen, se trata de un disco que podríamos catalogar como un Clásico Imprescindible, lleno de buen rock y buen blues, de temas que pertenecen ya a la historia de la música y de la genialidad de un grupo que ha conseguido mantenerse más de 35 años.
Alguna vez escuche decir a Pappo que si no suena a AC/DC no es rock (¡si ya se! Discusiones aparte) ahora, ¡díganme si este tema de ZZ Top llamado La Grange no es rock!
Saludos y si no vuelvo a postear algo por las dudas les digo buen fin de año y mejor comienzo del que viene. ¡Y que sea con música!



sábado, 17 de noviembre de 2012


El cuarteto que no era cordobés.

Son demasiadas cosas las que se me ocurren aquí y ahora para hablar de Jazz, pero debo decantar toda esa información y dosificarla para hacerla más legible e interesante. Como verán, les estoy anticipando un poco el tema que nos congrega hoy: el Jazz.
Inmensa música desarrollada en los EE.UU. y luego expandida hacia todo el mundo, el Jazz es un género musical que nace a principios de siglo en el sur de los EE.UU. (precisamente en la ciudad de New Orleans) y está compuesto por muchos matices que configuran su raíz: desde las bandas negras de viento que tocaban por las calles (¡hasta en los velorios!) hasta la influencia del blanco con su inspiración en la música clásica, pasando por los spirituals africanos y los ritmos créole heredados de Francia por esos territorios como Lousiana o la ya citada New Orleans (antes tierras pertenecientes a la corona Francesa, de allí sus nombres).
Dentro del Jazz existen muchos subgéneros, pero para no aburrir (en adelante lo veremos) hoy hablaremos un poco del cool Jazz o también llamado West Coast Jazz básicamente porque sus grandes exponentes venían de la costa oeste (California).
Esta nueva variedad surgida allá por los ´50 se caracterizaba por romper con el bebop (otro subgénero) ya que dejaba de lado la improvisación total y los furiosos ritmos que eran marca registrada del bebop. Uno de los primeros en encarar este nuevo tipo de Jazz fue el gran Miles Davis que con un noneto grabo el disco Birth of the cool (de nombre significativo verán). Pero más allá de Davis hubo una generación de músicos blancos que fueron los que tomaron la posta de este estilo y lo hicieron popular. Estamos hablando de Stan Getz, Gerry Mulligan (que alguna vez grabo un disco con nuestro Astor), Chet Baker y entre otros el hombre que hoy me hace escribir esta sarta de paparruchadas: Dave Brubeck.
En la década del ´40 Brubeck se hace amigo de otro músico blanco y comienza una relación músico-fraternal que nos brindaría muchas satisfacciones. El otro en cuestión era Paul Desmond.
Así las cosas, Brubeck (piano) y Desmond (saxo alto) deciden formar un cuarteto: el proverbial Dave Brubeck Quartet, que con formaciones varias (solo ellos dos formaron parte de sus filas en forma continua) se convirtió en uno de los pilares del cool.
El tema era que para el Jazz y muchos jazzistas, como buena música negra, estos tipos blanquitos, que tomaban la métrica de la música clásica europea, que volvían a traer a la palestra al viejo y querido swing y que eran aceptados por publico igual de blanco que ellos no hacían Jazz, hacían Jazz blanco, o traducido como no-Jazz.
Hasta el mismísimo Miles Davis, el tipo que, con su ruptura, posibilitó la creación del cool, repudió a este estilo por “alejar al Jazz de sus raíces negras y acercarlo a la Europa blanca”.
En fin, hoy día por suerte podemos gozar del Jazz en todas sus variantes sin hablar de Jazz o no-Jazz.
Volviendo a Brubeck y sus muchachos, editaron el LP Time out en 1959 con la alineación más conocida del cuarteto: Brubeck al piano, Desmond en el saxo y la base rítmica conformada por Joe Morello (excelso baterista) betiendo parches y el moreno Eugene Wright al contrabajo.
Van a escuchar a continuación el conocidísimo standard  llamado Take five que fue compuesto por el saxo Desmond, y que con el correr del tiempo se convirtió en el tema más conocido del cuarteto. Una delicia de canción, con influencias obvias a la música clásica, usos controlados de la improvisación (alma del Jazz) y un solo de batería impresionante. Salud para el viejo Dave Brubeck que sigue jazzeando todavía hoy a sus 92 años. Lamentablemente a Paul Desmond lo perdimos en 1977 por obra de un maldito cáncer.
Salud camaradas y a regocijarse con un poco de Jazz. Saludos y recuerden que la música es el lenguaje del alma.



lunes, 12 de noviembre de 2012


Blues crudo y visceral


Appomatox, 9 de abril de 1865: lugar y fecha del final de la Guerra de Secesión norteamericana. El Gral. Lee se rinde ante las tropas del Comandante General de la Unión Ulysses S. Grant y termina con la confrontación de los dos proyectos de Norteamérica. Vence el norte, vence la Unión, se prohíbe la esclavitud luego de varios siglos. Es el comienzo de una nueva era para la población negra del sur de los EE.UU.

Hazlehurst, Mississippi, 8 de mayo de 1911: lugar y fecha del nacimiento de Robert Leroy Johnson. Transcurrieron solo 46 años del final de la guerra, pero el rencor de los derrotados sureños hizo que se les confiscaran los campos cedidos por ese nuevo gobierno federal a los negros libertos y que se les aplicara una segregación racial que hacía que para ese pueblo no hubiese habido quiebre gracias a la victoria del norte en el campo de batalla.
Crecido en algodonales, sintiendo en carne propia que la libertad no había llegado para el pueblo negro, Robert transcurría sus tardes de infancia rodeado de trabajo cantando esas work songs que tornaban el trabajo menos pesado. Y al llegar los anocheceres, mientras los adultos descansaban alrededor del farol de kerosén y cantaban spirituals y variados ritmos africanos, el pequeño Robert junto a otros purretes se divertían contándose historias.
Cuando tuvo edad para decidir, decidió que su vida no constaría de juntar algodón, él sería músico, músico de blues. Recorría los juke joints (tugurios –recuerden que el blues comparte el mismo origen prostibulario que su primo lejano el tango- donde los negros podían gastar sus pocos dólares en alcohol y escuchar su música) aprendiendo sobre la marcha ese asunto del blues. Tenía un músico favorito: un tal Son House. Esperaba a que el bluesmen terminara su actuación y, muy a disgusto del artista, se subía al escenario tomaba la guitarra y esbozaba desastrosos acordes que lograban el abucheo del público.
Pero un día Robert se citó con el mismísimo Satán en un cruce de caminos. Y el Señor de las Tinieblas tomo la Gibson L1 de Johnson, la observo, la sopeso y se la devolvió totalmente afinada. Dicen las leyendas que le dio el don a cambio de su simple alma, como acostumbra pactar Lucifer.
Luego de esto Robert volvió a los juke joints y para sorpresa de la muchachada y de los propios músicos, el joven que antes desafinaba ahora lucía un control sobre las seis cuerdas que dejo atónitos a todos. Nacía una leyenda.

San Antonio, Tejas, 23 de noviembre de 1936. Robert Johnson graba sus primeras pistas, entre ellas la que nos reúne hoy: Sweet home Chicago.
La canción es una variación del Kokomo blues de James Arnold, era común que dado el origen rural de este estilo, se tomaran bases de otras canciones y se les cambiara la letra. Es uno de los escasos 29 registros que nos dejó El rey del blues. Murió a los 27 años (edad maldita para el rock: Joplin, Hendrix, Morrison, Cobain, etc.) envenenado por un esposo molesto porque Robert había osado colocarle una cornamenta en su cabeza (güampas a lo criollo) y a días de romperla en el Carnegie Hall de Nueva York. Las mujeres –sobre todo las casadas- eran un problema para Johnson, y fue su problema final.
Aviso: no se crean que van a escuchar un blues de sonido límpido gracias a una perfecta grabación ejecutada por finos músicos de sesión. ¡No! Esto es blues rural puro. La guitarra rasgada, la voz áspera pero fraternal (como contando un secreto a un buen amigo) y la lluvia de fondo digna de una grabación de los años ´30.
Bueno gente, disfruten de este gran músico que inspiro a varias generaciones de rockeros confesos admiradores de Johnson (por algo es también llamado el abuelo del rock) entre ellos Eric Clapton, Muddy Waters, Mick Jagger, Keith Richards, Bon Dylan, Mike Bloomfield, Duane Allman, Ry Cooder y siguen las firmas.
Como consejo: preparen el oído para algo nuevo y disfruten del origen del rock. ¡Aquí nace todo amigos! Y por las dudas les dejo también la versión homenaje de Eric Clapton.
Saludos en bemol y recuerden que la música es el lenguaje del alma. ¡Buena vida!


La oriyinal de Robert Johnson

                                             La versión de Don Eric

lunes, 5 de noviembre de 2012


Y una vez los chicos se pusieron a rockear…


Se dice que surgió por envidia, pienso que se hizo para demostrar que ellos también podían romper tímpanos de proponérselo. Allá por 1967 los Who habían lanzado un simple llamado I Can See For Miles, gigante tema pateaculos, que luego entro en el LP The Who sell out. McCartney escucho el tema un día y se encontró con el sonido estridente, repleto de gritos y acoples, y se preguntó: ¿Por qué no podemos hacer un tema tan fuerte como ese? Y así nacía Helter Skelter.
Es así que para el disco conocido como Álbum blanco Paul ideo esta canción donde se puede ver a unos Fab Four completamente al palo. Cabe destacar que el susodicho LP es bastante ecléctico y se puede encontrar este tema junto a Obladi-oblada o a la acústica I will por ejemplo.
Venían de su etapa más psicodélica, que vería su cima con Sgt Pepper, además recién llegaditos de la India de un retiro espiritual trunco ya no eran una banda. ¿Qué digo con esto? Que eran una suma de individualidades, ya no una banda. Había llegado la infame japonesita y no conforme con seguirlo al pobre de John a diestra y siniestra empezó a opinar sobre música, quebrando un acuerdo tácito que había en la banda de no permitir a ninguna persona “meterse” en la construcción de los temas. También había un resquemor entre Paul y John por la administración de Apple (la productora, no la empresa de Don Jobs), tampoco había onda entre John y George porque este último era el que había atraído al resto hacia el hinduismo fallido y para sumar John no miraba con buenos ojos que el bonachon de Ringo tuviera tanta confianza con Yoko. En fin, a pesar de todo esto hicieron un disco (dos mejor dicho) de la hostia.
La génesis de Helter se encuentra en las ganas de Paul (mentor intelectual del LP) de subirle el volumen a los de Liverpool. De esta manera llegaron los 20 minutos que duraba la versión original. Pero en una decisión acertada, redujeron el tiempo al que finalmente conocemos.
Es colosal esta rola (como dicen los mejicanos). Helter Skelter significa desorden o confusión en el argot británico; también es como se le llama a un tobogán circular que existe en los parques de diversiones de la isla.
Dato curioso: Charles Manson creía que el tema estaba dedicado para él y se dice que se inspiró en ella para asesinar a Sharon Tate (esposa del director Roman Polansky) y sus invitados. Además se encontró mal escrito con sangre el título de esta canción en una escena de uno de los crímenes cometidos por Manson.
El grito del comienzo a cargo de Paul es a modo de prueba de lo que viene: riff pesados, gritos, mucha distorsión y un falso final que deja lugar a un fade in de la banda para terminar de una manera oscura, casi a lo Black Sabbath.
Y no se pierdan el rugido de Ringo al final: I´ve got blisters on my fingers! (¡Tengo ampollas en los dedos!).
Bueno disfruten un poco de esta bandita inglesa que dejo mucho para hablar.
Saludos y a escuchar música que la música es el verdadero lenguaje del alma.



lunes, 29 de octubre de 2012


Rio Verde (o como una ciénaga se hace canción)

Weeeeeeeeeeeeeeel, take me back down where cool water flow, yeh…

El riff con el que comienza es sencillo y a la vez histórico. Chanana chanananana!!! Y la voz rocosa de John al grito de Weeeeeeeeel te trasportan a lo más profundo del folklore norteamericano. Green River se grabó en 1969 como corte de difusión del LP homónimo. Obviamente como se estilaba en la época, fue lanzado antes como sencillo, que logro llevar a CCR al top three del Billboard´s.
Desde el primer momento que suena la viola uno se imagina caminado por la orilla de un rio, con la tranquilidad del monte a tus espaldas, como si la canción te dijera al oído: tranquilo men! Estas en el margen de un rio, es de noche, no hay nada de qué preocuparse, solo detente en ese claro, hace un fuego y quedate piola vibrando con la naturaleza.
El duelo de riff que hacen los hermanos Fogerty es asombroso, además hay una pared rítmica a cargo de Stu Cook (bajo) y Doug Clifford (bata) que difícilmente dejen tus pies quietos, o tu cuerpo, si tenes el don del que yo carezco: bailar.
Sonido pantanoso por excelencia, este tema es la esquina precisa donde se cruzan blues, rock y country. Desfilan por sus acordes campo, tranquilidad y añoranza de paz. Rueda constantemente el recuerdo de un lugar donde niños nos la pasábamos de puta madre.
Así lo deja claro la primera oración: Llévame de vuelta donde fluía el agua fresca. ¿Quién no quisiera volver a ese lugar donde fluía el agua fresca? ¿Dónde el verde de las plantas jugaba con nuestra felicidad? ¿Quién no quisiera abstraerse un momento de la fuckin´ rutina y descansar la mente en algún lugar libre de idiotas y filhos da puta? Bueno mi propuesta va de la mano de Creedence y esta breve pero no menos conmovedora melodía.
Propuesta: volvamos a nuestro Green River y en ese instante pensemos cómo hacer para que el rio (o lo que fuere en cada caso) se instale definitivamente en nuestras vidas (o en nuestras cabecitas que no paran) y nos ayude a yugarla día a día.
Bueno gente, me despido, abrazo de gol como diría el mariscal y recuerden, allways remember, que el idioma del alma no es la sonrisa sino la música.

Esta es mi humilde traducción (sepan disculpar):



Llévame de vuelta donde fluia el agua fresca.
déjame recordar las cosas que amo.
Parando en el madero donde muerde el bagre ,
caminando a lo largo de la orilla del río en la noche,
chicas descalzas bailan a la luz de la luna.
Puedo oír a la rana toro llamarme.
pregunto si mi cuerda todavía cuelga en el árbol.
Amo caminar por el agua poco profunda,
mosca, libélula; volver a mi madre.
recoger una roca plana y lanzarla a través del Río Verde.
Hasta en el campamento de Cody pasé mis días, oh,
con los jinetes y los caminantes.
Viejo Cody, Junior llévame arriba,
dijo, vas a encontrar que el mundo está ardiendo
y si te pierdes regresa a casa,  a Río Verde.




Jajaja, haciendo playback en la tele!!!

sábado, 27 de octubre de 2012


Canciones de 3 minutos


Desde tiempos remotos se discute si tal música es buena o mala, linda o fea. Yo llegué a una eximia conclusión: es y ya.
Gente aficionada a músicas más complejas como el jazz, la bossa-nova o la música  clásica, por citar algunos géneros, consideran a la cumbia o a algunas variedades dentro del rock como pobres, feos o malos. Así las cosas, hoy me voy a referir a uno de esos géneros: el punk.
Caminando por la ciudad hace un tiempo me topé con un grafiti que rezaba una frase maravillosa acerca del punk: “Con tres notas me alcanza y me sobra para decir lo que pienso”. Creo que es una respuesta válida para responder la elección de un estilo.
I wanna be sedated es una oda al aburrimiento, de ya que no vamos a encontrar contenido en esta canción, pero es la actitud que necesitaba el rock en ese tiempo (allá por finales de los ´70) para oxigenarse. Era la necesidad de una generación de expresarse de una forma  simple y llana, lejos de la parafernalia musical de Pink Floyd, King Crimson o Yes, entre otros.
Corría el año 1977 y los Ramones se encontraban de gira por Londres; una de esas noches húmedas y grisáceas londinenses, Joey y Dee-dee (cantante y bajista, respectivamente) veían una película en su habitación de hotel al mismo tiempo que desfallecían de aburrimiento. Era la primera vez que estaban en la capital inglesa y no tenían absolutamente nada para hacer, cabe destacar que la personalidad obsesivo-compulsiva del cantante hacia que la pasara mal en todas las giras, en esa ocasión Joey y Dee-dee plasmaron esa sensación en el track de 2:29 minutos. Éste fue lanzado como lado B del simple She´s the one de 1977, pero hubo que esperar diez años para que este himno fuera reconocido, cuando se popularizó de la mano de su vídeo-clip.
Los Ramones tenían la costumbre de hacer canciones que duraban menos de tres minutos, palo y a la bolsa. Recién en su cuarto LP Road to ruin (1978), que es donde se encuentra el tema en cuestión, aparecen las primeras baladas, el primer solo de Johnny y las dos primeras canciones de más de 90 segundos.
No vayan a creer que estos muchachos no tenían la capacidad para esforzarse, sino que optaron por inventar una música simple y con mensajes cortos (en varias ocasiones bizarros). Johnny con su guitarra Mosrite blanca de U$D 50 nunca quiso “progresar” estilísticamente, ya que quería conservar la filosofía de una banda punk ideal. Como muestra de ello aquí va I wanna be sadated  con esa guitarra fastidiosa de Johnny y su solo punzante que consta de la misma nota tocada 65 veces seguidas. Si eso no es actitud punk…
Saludos y recuerden que el idioma del alma no es la sonrisa sino la música.


miércoles, 24 de octubre de 2012


¿Un tema para chapar?

Elegí ese título para este posteo debido a que hay un tema que me alucina y desde que lo escuche por vez primera me adosaron el comentario “si habré chapado con este tema”. Tiempo después recibí como exclamación ante el comentario de mi gusto por esta canción un “¡Ah, pero esa canción es para chapar!” OK ¡Basta ya! Vengo en son de paz a reivindicar una canción estigmatizada y súperestereotipada. El track del que hablo es Still got the blues (for you) del irlandés Gary Moore.
Grabado dentro del LP homónimo en 1990, es un blues eléctrico (muy Chicago), de notas muy arrastradas, cadencias bluseras y un solo que literalmente ¡te vuela la peluca papá! (así dicho con la boca hacia un lado). Una canción 100% romántica y melancólica al mismo tiempo, sin dejar de lado lo bien que se llevan amor y melancolía. Hay una frase sencillamente extraordinaria: I found out that love was no friend of mine (descubrí que el amor no era amigo mío). Excelente, lúcido, referencial por sobre todo. Y al que le quepa el poncho que se lo ponga.La letra es bastante empalagosa debo reconocer, pero no deja de ser un temon.
En la tapa del disco aparece ¿a little Gary Moore? tocando la viola en su pieza rodeado de vinilos (donde destaco el de los Bluebreakers de John Mayall con Eric Clapton. Discazo) y con un poster GIGANTE de Jimi; dentro del CD la imagen cambia: se ve un Moore ya adulto, también tocando la guitarra, pero en una habitación de hotel (clara referencia a su vida de músico) y rodeado de los mismo vinilos pero esta vez en formato CD. Será una huevada pero me pareció que sumaba.
Tengo un dato curioso para revelarles: en el 2008 un tribunal alemán dictamino que el solo del Still got the blues (for you) fue copiado del tema instrumental Nordrach de 1971 de los –para mí- ignotos Jud´s Gallery, una banda de rock progresivo de Offemburg, Alemania. Moore declaro que ni los conocía, ni sabía que existía el tema y que no había ningún tipo de formato que reprodujera ese tema cerca de él. La cuestión que el juzgado no le dio pelota y el bueno de Gary tuvo que ponerse con no se sabe cuántos euros con Jürgen Winter, el compositor de aquel tema desconocido. Basta de cháchara, vayamos con el blues.

(Fue hace tanto tiempo, pero aún tengo un blues para vos).


Saludos y recuerden que el lenguaje del alma no es la sonrisa sino la música.


Cry guitar, cry!

lunes, 22 de octubre de 2012


Lluvia y BB King

Llueve, y a pesar que solo es agua que cae del cielo, nos genera nostalgia. ¿Porqué? No lo sé. A mi me gustan los días de lluvia y los aprovecho especialmente para escuchar música. Recuerdo una canción de Jimi que está en el disco Electric Ladyland y se llama Still raining still dreaming que dice en una parte: "Día de lluvia, para dedicarlo a soñar/deja que el Sol se tome vacaciones/relájate y goza de tu día de lluvia". 
¿De que la va este blog? Bueno, la verdad que todavía no tengo idea. Empezaré tratando de recomendar lo que humildemente considero gute Musik. El nombre se lo robé a Albert King (espero que los herederos no me demanden), más precisamente, el titulo de un tema de él que me encanta (particularmente la versión que hace Cream).
Hace 43 años se grababa uno de los discos emblemáticos de blues: Completely Well de BB King. Siempre repito lo mismo: para aquel que es neófito en el blues, es un buen disco para adentrarse en el maravilloso mundo de esa música afroamericana, hoy mundial.
El disco fue grabado en los años donde el Rey gozaba de alta popularidad, aun entre el publico blanco (¡gracias Elvis!); para llegar mas profundamente a ése publico grabó con músicos sesionistas mas volcados al rock y al R&B, lo que significó que el LP tuviese una sonoridad menos blusera y mas rítmica.
Se destaca en la obra un tema por sobre los demás: The thrill is gone (algo así como La emoción se ha ido, ¡ perdón por mi inglish!) Una canción originalmente escrita por Rick Darnell y Roy Hawkins allá por el ´51 y reversionada por BB King para este disco.
¿El resultado? óptimo. Mejoro increíblemente a la versión original y posibilito con su éxito en los charts que King teloneara a los Stones en su American Tour del ´69
El temita termino siendo el mas rotundo éxito en su carrera y el emblema de King. Muchos más han pasado por this song desde esta versión: Aretha Franklin, Willie Nelson, Jerry Garcia y hasta el Carpo antes de irse.
Dice BB King que fue lo mejor que hizo en su carrera y que no hizo, ni hará nada mejor. Mejor no contradecirlo pero...
La cuestión es que deben de escuchar este disco alguna vez (de ser posible en vinilo, mejor) y si les gusta les recomiendo Live in County Jail (si, una cárcel, abandonada por cierto y reacondicionada para recitales) de 1971, donde aparece The thrill is gone en vivo, poniendo las pieles de gallina. 
Saludos y no se olviden que el lenguaje del alma no es la sonrisa, sino la música.

Completely Well-BB King-1969


1.     "So Excited" (B.B. King, Gerald Jemott) -- 5:34
2.     "No Good" (Ferdinand Washington, B.B. King) -- 4:35
3.     "You're Losin' Me" (Ferdinand Washington, B.B. King) -- 4:54
4.     "What Happened" (B.B. King) -- 4:41
5.     "Confessin' the Blues" (Jay Mcshann, Walter Brown) -- 4:56
6.     "Key to My Kingdom" (Maxwell Davis, Joe Josea, Claude Baum) -- 3:18
7.     "Cryin' Won't Help You Now" (Sam Ling, Jules Taub) -- 6:30
8.  "You're Mean" (B.B. King, Gerald Jemmott, Hugh McCracken, Paul Harris, Herbie Lovelle) -- 9:39
9.     "The Thrill is Gone" (Rick Darnell, Roy Hawkins) -- 5:30

Créditos: 

B. B. King - guitarra, voz.
Hugh McCracken – guitarra (Grabó como sesionista el disco Alta suciedad de Andrés Calamaro, sesionó en el disco Rose Red Speedway de Paul McCartney y también en el sencillo de John Lennon Happy Xmas (War is Over) entre otros.)
Paul Harris - piano, piano eléctrico, órgano.
Gerald "Fingers" Jemmott – bajo (sesionista de, entre otros,  Aretha Franklin, Freddie King, Herbie Hancock. Citado con frecuencia como inspirador por Jaco Pastorius).
Herbie Lovelle - bateria.
Bill Szymczyk - productor.
Bert  DeCoteaux - arreglos de cuerda y vientos.



Si no me creen, miren: