Canciones de 3
minutos
Desde tiempos remotos se discute
si tal música es buena o mala, linda o fea. Yo llegué a una eximia conclusión:
es y ya.
Gente aficionada a músicas más
complejas como el jazz, la bossa-nova o la música clásica, por citar algunos géneros, consideran a
la cumbia o a algunas variedades dentro del rock como pobres, feos o malos. Así
las cosas, hoy me voy a referir a uno de esos géneros: el punk.
Caminando por la ciudad hace un tiempo
me topé con un grafiti que rezaba una
frase maravillosa acerca del punk: “Con
tres notas me alcanza y me sobra para decir lo que pienso”. Creo que es una
respuesta válida para responder la elección de un estilo.
I wanna be sedated es una oda al aburrimiento, de ya que no vamos a
encontrar contenido en esta canción, pero es la actitud que necesitaba el rock
en ese tiempo (allá por finales de los ´70) para oxigenarse. Era la necesidad
de una generación de expresarse de una forma simple y llana, lejos de la parafernalia
musical de Pink Floyd, King Crimson o Yes, entre otros.
Corría el año 1977 y los Ramones
se encontraban de gira por Londres; una de esas noches húmedas y grisáceas
londinenses, Joey y Dee-dee (cantante y bajista,
respectivamente) veían una película en su habitación de hotel al mismo tiempo
que desfallecían de aburrimiento. Era la primera vez que estaban en la capital
inglesa y no tenían absolutamente nada para hacer, cabe destacar que la
personalidad obsesivo-compulsiva del cantante hacia que la pasara mal en todas
las giras, en esa ocasión Joey y Dee-dee plasmaron esa sensación en el track de 2:29 minutos. Éste fue lanzado como lado B del simple She´s the one de 1977, pero hubo que esperar diez años para que este himno fuera reconocido, cuando se popularizó de la mano de su vídeo-clip.
Los Ramones tenían la costumbre
de hacer canciones que duraban menos de tres minutos, palo y a la bolsa. Recién en su cuarto LP Road to ruin (1978), que es donde se encuentra el tema en cuestión,
aparecen las primeras baladas, el primer solo
de Johnny y las dos primeras
canciones de más de 90 segundos.
No vayan a creer que estos
muchachos no tenían la capacidad para esforzarse, sino que optaron por inventar
una música simple y con mensajes cortos (en varias ocasiones bizarros). Johnny con
su guitarra Mosrite blanca de U$D 50
nunca quiso “progresar” estilísticamente, ya que quería conservar la filosofía de
una banda punk ideal. Como muestra de
ello aquí va I wanna be sadated con esa guitarra fastidiosa de Johnny y su
solo punzante que consta de la misma
nota tocada 65 veces seguidas. Si eso no es actitud punk…
Saludos y recuerden que el idioma
del alma no es la sonrisa sino la música.
Ojo con Pink Floyd!!!
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