El cuarteto que no era cordobés.
Son demasiadas cosas las que se
me ocurren aquí y ahora para hablar de Jazz, pero debo decantar toda esa información
y dosificarla para hacerla más legible e interesante. Como verán, les estoy
anticipando un poco el tema que nos congrega hoy: el Jazz.
Inmensa música desarrollada en
los EE.UU. y luego expandida hacia todo el mundo, el Jazz es un género musical
que nace a principios de siglo en el sur de los EE.UU. (precisamente en la
ciudad de New Orleans) y está compuesto por muchos matices que configuran su raíz:
desde las bandas negras de viento que tocaban por las calles (¡hasta en los
velorios!) hasta la influencia del blanco con su inspiración en la música clásica,
pasando por los spirituals africanos
y los ritmos créole heredados de
Francia por esos territorios como Lousiana o la ya citada New Orleans (antes
tierras pertenecientes a la corona Francesa, de allí sus nombres).
Dentro del Jazz existen muchos subgéneros,
pero para no aburrir (en adelante lo veremos) hoy hablaremos un poco del cool Jazz o también llamado West Coast Jazz básicamente porque sus
grandes exponentes venían de la costa oeste (California).
Esta nueva variedad surgida allá
por los ´50 se caracterizaba por romper con el bebop (otro subgénero) ya que dejaba de lado la improvisación total
y los furiosos ritmos que eran marca registrada del bebop. Uno de los primeros en encarar este nuevo tipo de Jazz fue
el gran Miles Davis que con un noneto grabo el disco Birth of the cool (de nombre significativo verán). Pero más allá de
Davis hubo una generación de músicos blancos que fueron los que tomaron la
posta de este estilo y lo hicieron popular. Estamos hablando de Stan Getz,
Gerry Mulligan (que alguna vez grabo un disco con nuestro Astor), Chet Baker y
entre otros el hombre que hoy me hace escribir esta sarta de paparruchadas: Dave Brubeck.
En la década del ´40 Brubeck se
hace amigo de otro músico blanco y comienza una relación músico-fraternal que
nos brindaría muchas satisfacciones. El otro en cuestión era Paul Desmond.
Así las cosas, Brubeck (piano) y
Desmond (saxo alto) deciden formar un cuarteto: el proverbial Dave Brubeck Quartet, que con
formaciones varias (solo ellos dos formaron parte de sus filas en forma
continua) se convirtió en uno de los pilares del cool.
El tema era que para el Jazz y
muchos jazzistas, como buena música negra, estos tipos blanquitos, que tomaban
la métrica de la música clásica europea, que volvían a traer a la palestra al viejo y querido swing y que eran aceptados por publico
igual de blanco que ellos no hacían Jazz, hacían Jazz blanco, o traducido como no-Jazz.
Hasta el mismísimo Miles Davis,
el tipo que, con su ruptura, posibilitó la creación del cool, repudió a este estilo por “alejar al Jazz de sus raíces negras
y acercarlo a la Europa blanca”.
En fin, hoy día por suerte
podemos gozar del Jazz en todas sus variantes sin hablar de Jazz o no-Jazz.
Volviendo a Brubeck y sus
muchachos, editaron el LP Time out en
1959 con la alineación más conocida del cuarteto: Brubeck al piano, Desmond en
el saxo y la base rítmica conformada por Joe Morello (excelso baterista) betiendo parches y el moreno Eugene
Wright al contrabajo.
Van a escuchar a continuación el conocidísimo
standard llamado Take
five que fue compuesto por el saxo Desmond, y que con el correr del tiempo se convirtió en el tema más conocido del cuarteto.
Una delicia de canción, con influencias obvias a la música clásica, usos
controlados de la improvisación (alma del Jazz) y un solo de batería impresionante.
Salud para el viejo Dave Brubeck que sigue jazzeando
todavía hoy a sus 92 años. Lamentablemente a Paul Desmond lo perdimos en 1977
por obra de un maldito cáncer.
Salud camaradas y a regocijarse
con un poco de Jazz. Saludos y recuerden que la música es el lenguaje del alma.