sábado, 17 de noviembre de 2012


El cuarteto que no era cordobés.

Son demasiadas cosas las que se me ocurren aquí y ahora para hablar de Jazz, pero debo decantar toda esa información y dosificarla para hacerla más legible e interesante. Como verán, les estoy anticipando un poco el tema que nos congrega hoy: el Jazz.
Inmensa música desarrollada en los EE.UU. y luego expandida hacia todo el mundo, el Jazz es un género musical que nace a principios de siglo en el sur de los EE.UU. (precisamente en la ciudad de New Orleans) y está compuesto por muchos matices que configuran su raíz: desde las bandas negras de viento que tocaban por las calles (¡hasta en los velorios!) hasta la influencia del blanco con su inspiración en la música clásica, pasando por los spirituals africanos y los ritmos créole heredados de Francia por esos territorios como Lousiana o la ya citada New Orleans (antes tierras pertenecientes a la corona Francesa, de allí sus nombres).
Dentro del Jazz existen muchos subgéneros, pero para no aburrir (en adelante lo veremos) hoy hablaremos un poco del cool Jazz o también llamado West Coast Jazz básicamente porque sus grandes exponentes venían de la costa oeste (California).
Esta nueva variedad surgida allá por los ´50 se caracterizaba por romper con el bebop (otro subgénero) ya que dejaba de lado la improvisación total y los furiosos ritmos que eran marca registrada del bebop. Uno de los primeros en encarar este nuevo tipo de Jazz fue el gran Miles Davis que con un noneto grabo el disco Birth of the cool (de nombre significativo verán). Pero más allá de Davis hubo una generación de músicos blancos que fueron los que tomaron la posta de este estilo y lo hicieron popular. Estamos hablando de Stan Getz, Gerry Mulligan (que alguna vez grabo un disco con nuestro Astor), Chet Baker y entre otros el hombre que hoy me hace escribir esta sarta de paparruchadas: Dave Brubeck.
En la década del ´40 Brubeck se hace amigo de otro músico blanco y comienza una relación músico-fraternal que nos brindaría muchas satisfacciones. El otro en cuestión era Paul Desmond.
Así las cosas, Brubeck (piano) y Desmond (saxo alto) deciden formar un cuarteto: el proverbial Dave Brubeck Quartet, que con formaciones varias (solo ellos dos formaron parte de sus filas en forma continua) se convirtió en uno de los pilares del cool.
El tema era que para el Jazz y muchos jazzistas, como buena música negra, estos tipos blanquitos, que tomaban la métrica de la música clásica europea, que volvían a traer a la palestra al viejo y querido swing y que eran aceptados por publico igual de blanco que ellos no hacían Jazz, hacían Jazz blanco, o traducido como no-Jazz.
Hasta el mismísimo Miles Davis, el tipo que, con su ruptura, posibilitó la creación del cool, repudió a este estilo por “alejar al Jazz de sus raíces negras y acercarlo a la Europa blanca”.
En fin, hoy día por suerte podemos gozar del Jazz en todas sus variantes sin hablar de Jazz o no-Jazz.
Volviendo a Brubeck y sus muchachos, editaron el LP Time out en 1959 con la alineación más conocida del cuarteto: Brubeck al piano, Desmond en el saxo y la base rítmica conformada por Joe Morello (excelso baterista) betiendo parches y el moreno Eugene Wright al contrabajo.
Van a escuchar a continuación el conocidísimo standard  llamado Take five que fue compuesto por el saxo Desmond, y que con el correr del tiempo se convirtió en el tema más conocido del cuarteto. Una delicia de canción, con influencias obvias a la música clásica, usos controlados de la improvisación (alma del Jazz) y un solo de batería impresionante. Salud para el viejo Dave Brubeck que sigue jazzeando todavía hoy a sus 92 años. Lamentablemente a Paul Desmond lo perdimos en 1977 por obra de un maldito cáncer.
Salud camaradas y a regocijarse con un poco de Jazz. Saludos y recuerden que la música es el lenguaje del alma.



lunes, 12 de noviembre de 2012


Blues crudo y visceral


Appomatox, 9 de abril de 1865: lugar y fecha del final de la Guerra de Secesión norteamericana. El Gral. Lee se rinde ante las tropas del Comandante General de la Unión Ulysses S. Grant y termina con la confrontación de los dos proyectos de Norteamérica. Vence el norte, vence la Unión, se prohíbe la esclavitud luego de varios siglos. Es el comienzo de una nueva era para la población negra del sur de los EE.UU.

Hazlehurst, Mississippi, 8 de mayo de 1911: lugar y fecha del nacimiento de Robert Leroy Johnson. Transcurrieron solo 46 años del final de la guerra, pero el rencor de los derrotados sureños hizo que se les confiscaran los campos cedidos por ese nuevo gobierno federal a los negros libertos y que se les aplicara una segregación racial que hacía que para ese pueblo no hubiese habido quiebre gracias a la victoria del norte en el campo de batalla.
Crecido en algodonales, sintiendo en carne propia que la libertad no había llegado para el pueblo negro, Robert transcurría sus tardes de infancia rodeado de trabajo cantando esas work songs que tornaban el trabajo menos pesado. Y al llegar los anocheceres, mientras los adultos descansaban alrededor del farol de kerosén y cantaban spirituals y variados ritmos africanos, el pequeño Robert junto a otros purretes se divertían contándose historias.
Cuando tuvo edad para decidir, decidió que su vida no constaría de juntar algodón, él sería músico, músico de blues. Recorría los juke joints (tugurios –recuerden que el blues comparte el mismo origen prostibulario que su primo lejano el tango- donde los negros podían gastar sus pocos dólares en alcohol y escuchar su música) aprendiendo sobre la marcha ese asunto del blues. Tenía un músico favorito: un tal Son House. Esperaba a que el bluesmen terminara su actuación y, muy a disgusto del artista, se subía al escenario tomaba la guitarra y esbozaba desastrosos acordes que lograban el abucheo del público.
Pero un día Robert se citó con el mismísimo Satán en un cruce de caminos. Y el Señor de las Tinieblas tomo la Gibson L1 de Johnson, la observo, la sopeso y se la devolvió totalmente afinada. Dicen las leyendas que le dio el don a cambio de su simple alma, como acostumbra pactar Lucifer.
Luego de esto Robert volvió a los juke joints y para sorpresa de la muchachada y de los propios músicos, el joven que antes desafinaba ahora lucía un control sobre las seis cuerdas que dejo atónitos a todos. Nacía una leyenda.

San Antonio, Tejas, 23 de noviembre de 1936. Robert Johnson graba sus primeras pistas, entre ellas la que nos reúne hoy: Sweet home Chicago.
La canción es una variación del Kokomo blues de James Arnold, era común que dado el origen rural de este estilo, se tomaran bases de otras canciones y se les cambiara la letra. Es uno de los escasos 29 registros que nos dejó El rey del blues. Murió a los 27 años (edad maldita para el rock: Joplin, Hendrix, Morrison, Cobain, etc.) envenenado por un esposo molesto porque Robert había osado colocarle una cornamenta en su cabeza (güampas a lo criollo) y a días de romperla en el Carnegie Hall de Nueva York. Las mujeres –sobre todo las casadas- eran un problema para Johnson, y fue su problema final.
Aviso: no se crean que van a escuchar un blues de sonido límpido gracias a una perfecta grabación ejecutada por finos músicos de sesión. ¡No! Esto es blues rural puro. La guitarra rasgada, la voz áspera pero fraternal (como contando un secreto a un buen amigo) y la lluvia de fondo digna de una grabación de los años ´30.
Bueno gente, disfruten de este gran músico que inspiro a varias generaciones de rockeros confesos admiradores de Johnson (por algo es también llamado el abuelo del rock) entre ellos Eric Clapton, Muddy Waters, Mick Jagger, Keith Richards, Bon Dylan, Mike Bloomfield, Duane Allman, Ry Cooder y siguen las firmas.
Como consejo: preparen el oído para algo nuevo y disfruten del origen del rock. ¡Aquí nace todo amigos! Y por las dudas les dejo también la versión homenaje de Eric Clapton.
Saludos en bemol y recuerden que la música es el lenguaje del alma. ¡Buena vida!


La oriyinal de Robert Johnson

                                             La versión de Don Eric

lunes, 5 de noviembre de 2012


Y una vez los chicos se pusieron a rockear…


Se dice que surgió por envidia, pienso que se hizo para demostrar que ellos también podían romper tímpanos de proponérselo. Allá por 1967 los Who habían lanzado un simple llamado I Can See For Miles, gigante tema pateaculos, que luego entro en el LP The Who sell out. McCartney escucho el tema un día y se encontró con el sonido estridente, repleto de gritos y acoples, y se preguntó: ¿Por qué no podemos hacer un tema tan fuerte como ese? Y así nacía Helter Skelter.
Es así que para el disco conocido como Álbum blanco Paul ideo esta canción donde se puede ver a unos Fab Four completamente al palo. Cabe destacar que el susodicho LP es bastante ecléctico y se puede encontrar este tema junto a Obladi-oblada o a la acústica I will por ejemplo.
Venían de su etapa más psicodélica, que vería su cima con Sgt Pepper, además recién llegaditos de la India de un retiro espiritual trunco ya no eran una banda. ¿Qué digo con esto? Que eran una suma de individualidades, ya no una banda. Había llegado la infame japonesita y no conforme con seguirlo al pobre de John a diestra y siniestra empezó a opinar sobre música, quebrando un acuerdo tácito que había en la banda de no permitir a ninguna persona “meterse” en la construcción de los temas. También había un resquemor entre Paul y John por la administración de Apple (la productora, no la empresa de Don Jobs), tampoco había onda entre John y George porque este último era el que había atraído al resto hacia el hinduismo fallido y para sumar John no miraba con buenos ojos que el bonachon de Ringo tuviera tanta confianza con Yoko. En fin, a pesar de todo esto hicieron un disco (dos mejor dicho) de la hostia.
La génesis de Helter se encuentra en las ganas de Paul (mentor intelectual del LP) de subirle el volumen a los de Liverpool. De esta manera llegaron los 20 minutos que duraba la versión original. Pero en una decisión acertada, redujeron el tiempo al que finalmente conocemos.
Es colosal esta rola (como dicen los mejicanos). Helter Skelter significa desorden o confusión en el argot británico; también es como se le llama a un tobogán circular que existe en los parques de diversiones de la isla.
Dato curioso: Charles Manson creía que el tema estaba dedicado para él y se dice que se inspiró en ella para asesinar a Sharon Tate (esposa del director Roman Polansky) y sus invitados. Además se encontró mal escrito con sangre el título de esta canción en una escena de uno de los crímenes cometidos por Manson.
El grito del comienzo a cargo de Paul es a modo de prueba de lo que viene: riff pesados, gritos, mucha distorsión y un falso final que deja lugar a un fade in de la banda para terminar de una manera oscura, casi a lo Black Sabbath.
Y no se pierdan el rugido de Ringo al final: I´ve got blisters on my fingers! (¡Tengo ampollas en los dedos!).
Bueno disfruten un poco de esta bandita inglesa que dejo mucho para hablar.
Saludos y a escuchar música que la música es el verdadero lenguaje del alma.