Blues crudo y visceral
Appomatox, 9 de abril de 1865: lugar y fecha del
final de la Guerra de Secesión norteamericana. El Gral. Lee se rinde ante las
tropas del Comandante General de la Unión Ulysses S. Grant y termina con la confrontación
de los dos proyectos de Norteamérica. Vence el norte, vence la Unión, se prohíbe
la esclavitud luego de varios siglos. Es el comienzo de una nueva era para la población
negra del sur de los EE.UU.
Hazlehurst, Mississippi, 8 de mayo de 1911: lugar y
fecha del nacimiento de Robert Leroy Johnson. Transcurrieron solo 46 años del
final de la guerra, pero el rencor de los derrotados sureños hizo que se les
confiscaran los campos cedidos por ese nuevo gobierno federal a los negros
libertos y que se les aplicara una segregación racial que hacía que para ese
pueblo no hubiese habido quiebre gracias a la victoria del norte en el campo de
batalla.
Crecido en algodonales, sintiendo en carne propia
que la libertad no había llegado para el pueblo negro, Robert transcurría sus
tardes de infancia rodeado de trabajo cantando esas work songs que tornaban el trabajo menos pesado. Y al llegar los
anocheceres, mientras los adultos descansaban alrededor del farol de kerosén y
cantaban spirituals y variados ritmos
africanos, el pequeño Robert junto a otros purretes se divertían contándose historias.
Cuando tuvo edad para decidir, decidió que su vida
no constaría de juntar algodón, él sería músico, músico de blues. Recorría los juke joints (tugurios –recuerden que el
blues comparte el mismo origen prostibulario que su primo lejano el tango-
donde los negros podían gastar sus pocos dólares en alcohol y escuchar su música) aprendiendo sobre la marcha ese asunto del blues. Tenía
un músico favorito: un tal Son House. Esperaba a que el bluesmen terminara su actuación y, muy a disgusto del artista, se subía
al escenario tomaba la guitarra y esbozaba desastrosos acordes que lograban el
abucheo del público.
Pero un día Robert se citó con el mismísimo Satán en
un cruce de caminos. Y el Señor de las Tinieblas tomo la Gibson L1 de Johnson,
la observo, la sopeso y se la devolvió totalmente afinada. Dicen las leyendas
que le dio el don a cambio de su simple alma, como acostumbra pactar Lucifer.
Luego de esto Robert volvió a los juke joints y para sorpresa de la
muchachada y de los propios músicos, el joven que antes desafinaba ahora lucía
un control sobre las seis cuerdas que dejo atónitos a todos. Nacía una leyenda.
San Antonio, Tejas, 23 de noviembre de 1936. Robert
Johnson graba sus primeras pistas, entre ellas la que nos reúne hoy: Sweet home Chicago.
La canción es una variación del Kokomo blues de James Arnold, era común que dado el origen rural de
este estilo, se tomaran bases de otras canciones y se les cambiara la letra. Es
uno de los escasos 29 registros que nos dejó El rey del blues. Murió a los 27 años (edad maldita para el rock:
Joplin, Hendrix, Morrison, Cobain, etc.) envenenado por un esposo molesto
porque Robert había osado colocarle una cornamenta en su cabeza (güampas a lo criollo) y a días de
romperla en el Carnegie Hall de Nueva
York. Las mujeres –sobre todo las casadas- eran un problema para Johnson, y fue
su problema final.
Aviso: no se crean que van a escuchar un blues de
sonido límpido gracias a una perfecta grabación ejecutada por finos músicos de sesión.
¡No! Esto es blues rural puro. La guitarra rasgada, la voz áspera pero fraternal
(como contando un secreto a un buen amigo) y la lluvia de fondo digna de una grabación
de los años ´30.
Bueno gente, disfruten de este gran músico que
inspiro a varias generaciones de rockeros confesos admiradores de Johnson (por
algo es también llamado el abuelo del
rock) entre ellos Eric Clapton, Muddy Waters, Mick Jagger, Keith Richards,
Bon Dylan, Mike Bloomfield, Duane Allman, Ry Cooder y siguen las firmas.
Como consejo: preparen el oído para algo nuevo y
disfruten del origen del rock. ¡Aquí nace todo amigos! Y por las dudas les dejo
también la versión homenaje de Eric Clapton.
Saludos en bemol y recuerden que la música es el
lenguaje del alma. ¡Buena vida!
La oriyinal de Robert Johnson
La versión de Don Eric
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